¿Grosor o longitud?

Es la eterna pregunta. De hecho, hay un tipo en Facebook que hace esta misma pregunta a todo tipo de mujeres, pero nunca a los hombres. Y no me refiero a los homosexuales, sino a los heterosexuales. Sí, amiga mía, también tus labios vaginales pueden ser gruesos, o largos y a la hora de la penetración se nota la diferencia. Lo mismo sucede si hay, o no, grasa en el pubis y también si hay algún tipo de desnivel en la cadera provocado por el paso de los años. Todo influye y la fisonomía de tu pareja es el factor más importante a la hora de conseguir el ansiado encaje perfecto.

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La respuesta de los hombres que conozco es, curiosamente, muy parecida a la de las mujeres. A la hora de ver un coño, ver una bisectriz larga que no esté totalmente tapada por los labios es mucho más atractivo. Pero a la hora de follar, el grosor de los labios influye, directamente, en el agarre. Es como si sintieras que te la están chupando, pero con un roce mucho mayor que aumenta la sensación de contacto total. A más intensidad en el movimiento, más placer y más posibilidades de conseguir un orgasmo brutal.

¿Qué ocurre a la hora del cunnilingus? Pues lo mismo que a la hora de hacer una felación. Un pene largo es mucho más atractivo y parece que se puede disfrutar más de la mamada. Uno grueso quizá no quepa bien en la boca y provoque ciertas dificultades. Unos labios largos invitan a hacer un recorrido más largo con la lengua, a detenerse en los puntos clave y a lamer con más deleite. Unos gruesos son ideales para besarlos y también para separarlos ligeramente consiguiendo así más sensaciones. Lo de meter la boca entre ellos es un placer que deberías probar alguna vez. Lo de moverlos con la lengua para llegar lo más adentro posible, también.

Vamos ahora por el pubis. Parece lógico deducir que un pubis sin grasa en el hombre facilita ver el pene totalmente y aumentar su longitud. En una mujer, ayuda a ver mejor la sonrisa vertical, pero a la hora de hacer el misionero puede terminar molestando y clavándose en el pubis del hombre. Si el pubis del hombre tiene grasa, es ahí donde se encierra el pene y salvo que tenga una medida superior a la media, puede parecer que es más pequeño de lo normal. Un pubis grueso en una mujer es una bendición. Aparte de darle un aspecto más apetitoso, sirve casi de pequeño cojín a la hora de meterla, lo que siempre ayuda. Además, si ella está arriba, la grasa cae y hace más presión sobre el pene consiguiendo una sensación perfecta. 

Es decir, más que grosor y longitud, ¿por qué no comenzamos a preguntar qué y cómo te gusta? El sexo ha de ser siempre sinónimo de diversión, de intensidad, de sensaciones y de juegos con las formas, el peso y todos los elementos que intervienen en una relación. Lo de sacar la cinta métrica, elegir un tamaño con la mano o pensar que las mujeres tienen que tenerlo depilado y como el de una muñeca hinchable son tópicos que hay que comenzar a olvidar lo antes posible.

Así que ahora que conoces algo más de ambos puntos de vista, nos gustaría saber qué contestarías a la pregunta de moda. Lo importante es que entiendas que cada persona tiene unas características propias y que siempre es posible encontrar alguna manera de correrse a gusto sin tener que cumplir estrictamente con unas medidas, o con una moda. ¡Que lo pases muy bien!