Llevo tanto tiempo a tu lado, que en ocasiones se me olvida todo lo que me gusta de ti. Y entonces te veo ahí, en el sofá, distraído jugando a tu dichoso juego de conquistas, y  no puedo evitar pensar lo mucho que me gustas. Y es en ese momento en que empiezo hacerme una lista mental de todo lo que me gusta de ti. Porque sí, porque soy así. Adoro las listas por encima de todo. Pero sobre todo porque a veces, es bueno no olvidarlo. O al menos no dejar que se difumine en la vorágine del día a día que nos absorbe.

Me gusta lo mucho que me haces reír. Desde el primer día y después de tanto tiempo, aún sigues siendo una de las personas con las que más me río. Pero risa de la buena. De esa que te deja sin respiración. Así que por favor, no dejes nunca jamás de hacerme reír. Prometo que nunca me reiré con nadie como lo hago contigo.

Me gusta cuando no paras de buscar el contacto conmigo. Porque los dos sabemos que yo puedo ser muy desapegada. Que siempre voy como loca por la vida y no paro ni un segundo. Pero es tu manera de bajarme a la tierra, de frenarme y de decirme que aquí sigues. Para lo que necesite en todo momento.

Me gusta cuando me dejas volar. Porque sabes que lo necesito. Que no me gustan las prohibiciones, imposiciones, ni exigencias. Me daré media vuelta y saldré corriendo. Los dos lo sabemos. Por eso me gusta tanto que respetes todos y cada uno de mis espacios. Pero me gusta todavía más cuando ves que me alejo demasiado y exiges tu espacio conmigo. Es la única exigencia que te permito. Porque nunca dejas que se pierda nuestra magia.

Me gusta cuando me paras de repente y me alzas en brazos para besarme. Puedo estar hecha un desastre. Pero eso  te da igual. Simplemente me obligas a parar y a reconectarme contigo de nuevo. No vaya a ser que haya olvidado lo mucho que me quieres.

Me gusta verte despertar cada mañana. Principalmente porque casi siempre soy yo la que se levanta primero y entra a darte el primer beso del día. Me encanta ese momento en que remoloneas en la cama y te comunicas conmigo sólo con gruñidos mientras me agarras fuerte para que me quede a tu lado un ratito más.

Me gustan tus sorpresas. Porque indican que has pensado en mí y no me olvidas. Y porque sé que te hace gracia cuando me lo dices y te pregunto ¿Es de comer?. ¡Cómo si yo pasara hambre!. Pero las mejores sorpresas siempre llevan implícito el chocolate. Y sólo por eso me hacen inmensamente feliz.

Me gusta ver cómo te emocionas ante un partido de baloncesto. Tú, que siempre eres tranquilo y relajado, te conviertes en el mayor Hooligan. Gritas, maldices, protestas, das brincos…. Verte es todo un espectáculo. Pero me encanta que haya algo que te guste tanto como para removerte de esa manera. Y me gusta todavía más que intentes compartir conmigo esa pasión.

Me gusta que seas un guía nato. Porque los dos sabemos que si no fuera por ti, me habría perdido mil veces más de las que ya me pierdo. Mi orientación es nefasta. Y  no tienes más que ver mi cara de susto cuando me dices que hoy guío yo. Menos mal que existe Google maps. Aunque sólo sea para ver cómo te ríes de mi cuando empiezo a andar de un lado para otro hasta que me ubico.

Me gustan todos los descubrimientos musicales que he hecho contigo. Porque nos gustan estilos muy diferentes, pero hemos sabido encontrar puntos de encuentro neutrales.

Me gusta que seas capaz de escuchar todo lo que pasa por mi cabeza sin descanso. Y todos sabemos que mi cabeza no para ni un minuto. Pero me gusta todavía más cuando me dices basta. Porque sabes ver cuando me preocupa algo y quieres detener mi proceso de autodestrucción mental. Aunque no siempre lo consigas, gracias por intentarlo.

Podría estar enumerando mil cosas más y me quedaría corta. Pero sin duda, lo que más me gusta de todo, es lo que hemos construido juntos. Ese mundo paralelo que es sólo tuyo y mío. El punto de encuentro donde hemos construido un nosotros y que llenamos de mil recuerdos. Buenos y malos, pero juntos. Y sabes que no creo en los para siempre. Que el amor para toda la vida lo veo como algo que sólo pasa en las películas. Pero mientras vemos quién de los dos se equivoca, quiéreme AHORA cómo lo haces. Que durante todo este proceso, yo prometo no olvidar todo lo que me gusta de ti.