Querido diario

Tú no haces críticas constructivas, sencillamente eres gilipollas

Todos tenemos un amigo que más que amigo es un gilipollas y en mi caso ese amigo se llama Julio. 

Seguro que os estáis preguntando “cómo es posible que le llames amigo si a la vez dices que es un gilipollas”, pero conozco a Julio desde que tenía 2 años y es más fácil soportar un dolor de regla que romper nuestra amistad. El problema es que tiene una serie de manías que no soporto, entre ellas su forma de criticar.

Si Julio y yo ligamos, su chico es un pibón y el mío un orco que sólo me quiere para echar un polvo. Si le mando una foto vía WhatsApp de dos vestidos que me encantan para que me diga cuál le gusta más, me dice que los dos son una puta horterada. Si subo una foto en bikini a Instagram, me habla para decirme que la borre, él me la filtra y luego la vuelvo a subir.  Son un cúmulo de situaciones que me han ido hinchando poco a poco el coño hasta tenerlo a punto de reventar.

La gota que colmó el vaso fue cuando el pasado viernes quedé con un chico que me lleva haciendo tilín meses. Estaba súper emocionada hasta que conté por el grupo de WhatsApp en el que está Julio que yo tenía planes, que había quedado con mi maromazo. Mi querido amigo me soltó:

“A ver si tienes suerte porque llevas una racha que el que no pasa de ti se enrolla con otra. Normal, eres tan modosita. Luego los aburres. Te lo digo por tu bien, es una crítica constructiva.”

Si a vosotros se os ha quedado cara de chupar limón, imaginaos la cara que puse yo cuando lo leí. No pude por menos y le dije que la próxima vez que le entrase un ramalazo de mala educación, lo compartiese con su puta madre y no conmigo (y más ancha que larga me quedé).

Total, que empecé a reflexionar sobre las “pullitas” constructivas y decidí escribir los 10 mantamientos de una buena crítica, pero me quedé a medio camino. Eso sí, ayer le envié a Julio mis 5 reglas de la amistad porque ya estoy bastante harta y no tengo nada que perder.

  1. No te creerás poseedor de la verdad universal. Si a ti no te gusta mi ligue, mi vestido o mi culo, no significa que sea horrible. Simplemente tú tienes un gusto de mierda. Sorry not sorry.
  2. No te centrarás sólo en lo negativo, porque eso es de amargados.
  3. No te creerás superior a nadie. Eso implica no hundir a los demás para subir tu autoestima.
  4. No dirás nada si lo que va a salir de tu boca es mierda inútil. Para hacer daño, mejor callate.
  5. No odiarás en voz alta. Si tienes tanta basura dentro que no puedes evitar sacarla, al menos hazlo cuando estás solo.

¿Qué mandamientos incluirías tú?

Imagen destacada.

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