Querido diario

Una gorda en patinete

Para empezar, voy concretar un poco. Lo de “gorda” va más allá que de mi propia descripción. Lo mismo podría encabezar este texto diciendo “Una castaña en patinete” que con un “Una mujer de altura media en patinete”, pero no nos engañemos a nosotras mismas, estamos en WLS por lo que estamos, y leer artículos de gente con la que nos identificamos nos mola mucho más y le sacamos bien de provecho.

 

Así pues, como supongo que os pasaría a cualquiera de vosotras, uno de mis primeros pensamientos cuando la Junta de Castilla y León me llamó para trabajar en un barrio terriblemente mal conectado fue: ¿Si me compro un patinete eléctrico, lo romperé nada más subirme?

 

Pues tal y como aquel que se va de alpinismo y se pone a buscar el mejor saco de dormir para no morir congelado, yo empecé a investigar pesos máximos soportados por distintas marcas de patinetes, duración de la batería y velocidad media según la carga (ejem, ejem, el culete) y otras tantas características que me ayudarían a no terminar haciendo la croqueta por cualquier acera/carril bici/carretera de mi ciudad (y eso de por dónde va el patinete es otro cantar del que ya hablaremos).

 

 

Yo me propuse, porque llevo varios meses a tope con la dieta y el gimnasio, que cuando llegara a los 100 Kg  me autoregalaría el patinete. También os digo que ese fue MI reto, pero que hay patinetes que aguantan hasta los 125 Kg. De hecho yo, por cosas del destino y las ofertas de Carrefour, terminé comprándome uno de esos.

Total, que he empezado a utilizarlo esta semana. Mis compañeros de trabajo (ninguno menor de 45 tacos) se asombran al ver atravesar la puerta mi turgente figura agarrada a un manillar y sobre una tabla con dos ruedas del tamaño de mi mano extendida. Pero lo que piense la gente, as always, me importa un carajo.

Y esa es la actitud que hay que mantener cuando alguien te juzga por la calle (¡Así de rápido y encima ocupando tanto espacio nos vas a matar a todos!) o cuando el señor conductor pregunta que dónde vas subiéndote al bus con semejante trasto, aunque luego demuestres que doblado no ocupa ni molesta nada. A él no le importa que tus lorzas hayan hecho que se acabe antes la batería del patín y tengas que volver a casa perdiendo mucho más tiempo del esperado. Porque es así, a la gente le gusta opinar sin saber, hacerte pensar que no puedes hacer lo mismo que el resto porque estás gorda, cuando NO ES ASÍ. Señores, compórtense ¡que si me pongo tonta les atropello!

En resumen, si pesáis 125 Kg o menos, hay opciones de patinetes para vosotras. Sí, la batería se acaba antes. Es más complicado atravesar por espacios estrechos, pues también. Y habrá que evitar pasar por baches tochos para no estropear el aparato. Pero poder, SE PUEDE.

 

Y al llegar a casa me subo al 4º sin ascensor mis 12 kilos de patín, que veréis los brazos que voy a echar. Ya os iré informando.

Utakemybreath

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