Vida sana

Aprende a hacer galletas exprés de mantequilla de cacahuete

La mantequilla de cacahuete tiene muy mala fama, eso lo sabemos todos, y normal: si miras los valores de las típicas mantequillas que venden en los supermercados verás que están llenas de azúcar, aceite vegetal hidrogenado, sal y demás cositas poco saludables. Sin embargo, también podemos encontrar mantequillas de cacahuete con 100% cacahuete y ningún extra añadido. Una mantequilla de 100% cacahuetes, además de ser deliciosa, tiene un alto poder saciante y es considerada una grasa saludable. Tiene un alto valor calórico, sí, pero ese no es un motivo para descartarla de nuestras dietas: sólo es un motivo para consumirla con moderación.

A nosotras en particular nos flipa esta de Prozis, que tiene un sabor y una textura para morirse (recuerda que con el código weloversize tienes descuento tanto en Prozis como en diet premium)

Y ahora, lo importante: ¡las galletas!

Preparé estas galletas para tener un caprichito dulce el fin de semana y no sabéis cómo triunfaron. La receta da para 5 galletas muy generosas que dan para una buena merienda o media mañana. Hacerlas no puede ser más fácil:

  • En un recipiente mezcla media taza de mantequilla de cacahuete 100% y un plátano grande muy maduro. Por “maduro” me refiero a esos plátanos que ya están negros por fuera y que no te comerías bajo ninguna circunstancia, pero que son ideales para preparar postres ya que están muy dulces. Mezcla muy bien hasta que esté todo muy integrado.
  • Añade un huevo y mezcla muy bien.
  • Añade 1 taza y un cuarto de copos de avena.
  • Añade media cucharadita de levadura química.
  • Mezcla todo muy bien y divide en 5 bolas. Una vez divididas, colócalas en una bandeja de horno y aplástalas hasta que tengan forma de galleta.
  • Yo los decoré con unos cacao nibs 100% cacao, también de Prozis, pero podrías decorarlos también con pasas, frutos secos… Ahí depende del gusto. A mí me gustan los cacao nibs porque le dan un puntito de amargor súper rico.
  • 10 minutos al horno a 180º… ¡y listo!

Recomiendo comerlas cuando ya estén bastante frías: ¡ahí es cuando noté lo deliciosas que habían quedado!

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