Es muy habitual demonizar una cesárea, como si fuera la opción menos válida para tener a tu hijo, y por el contrario, romantizamos el parto natural. Parece que, si tu bebé no sale por la vía vaginal entre contracción y contracción con música clásica de fondo, no cuenta.

Vente a nuestro whatsapp de chollos de mamis y niños

Vente a nuestro whatsapp para no perderte más testimonios

 

Vale, lo digo alto y claro: tener una cesárea no te hace menos madre. Y tampoco te convierte en una fracasada del parto. Ni en una floja. Ni en una cobarde. Te convierte en lo que ya eras antes de entrar a ese quirófano: una mujer que está haciendo lo mejor que puede por su bebé y por sí misma.

Hay mujeres que eligen tener a su bebé por cesárea, por el motivo que sea, y está bien. Otras, soñaban con dar a luz, tener un parto vaginal, pero se complicó y les hicieron una cesárea. Y también está bien. No era el plan soñado pero tu hijo nació sano y eso es lo importante.

Yo misma he pasado por dos cesáreas. La primera no fue planeada: después de muchas horas de contracciones mi hijo no quería salir y tuvieron que sacarle. Y la segunda fue programada. Al haber tenido ya una cesárea previa, me recomendaron no arriesgarme con mi segundo parto. Y decidí seguir el consejo del médico.

Yo también tenía un plan de parto, que no sirvió para nada, y también me sentí culpable por no haber sido capaz de dar a luz, cómo si hubiera sido culpa mía, cómo si pudiera controlar cómo iba a venir mi hijo al mundo…

Con el tiempo me di cuenta de dos cosas: que no tenía ningún sentido cargar con esa culpa y que haber tenido una cesárea también tiene sus ventajas.

Con esto no quiero decir que la cesárea sea la leche, que sea mejor que el parto natural. Que ya os veo venir a los haters… la recuperación de una cesárea es mucho más heavy que recuperarse de un parto vaginal. Pero ya que nos ha tocado experimentar que nos abran la barriga para sacar a nuestro hijo, pues tendremos que mirar los puntos positivos que esto tiene.

Porque sí, las cesáreas también tienen cosas buenas, aunque a veces parezca pecado decirlo. Hay que mirar siempre el lado positivo de las cosas, y yo he encontrado estas cinco cosas positivas de haber vivido una cesárea:

1. El toto queda intacto

Vamos a empezar por lo evidente: tu vagina no sufre la salida de una cabeza humana. No hay desgarros, ni episiotomías, ni 40 puntos en lugares que no sabías que se podían coser. Tampoco pasas por ese momento de mirar con miedo entre tus piernas para ver si ha quedado todo en su sitio.

Sí, tienes una cicatriz en la tripa, y sí, duele (y bastante al principio), pero no hay esa sensación de he sacado un melón por mi toto.

 

2. Tu suelo pélvico te lo va a agradecer

Uno de los grandes olvidados en esto de ser madre es el suelo pélvico. Y sin embargo, es uno de los más afectados en los partos vaginales. Muchas mujeres sufren incontinencia, prolapsos, dolor en las relaciones sexuales o incluso lesiones musculares por partos complicados.

Con la cesárea, al no haber presión y paso del bebé por el canal vaginal, tu suelo pélvico se conserva bastante mejor. No digo que salga de rositas, porque el embarazo ya de por sí lo castiga, pero se nota.

3. Salvan vidas

Esto debería ser suficiente para dejar de estigmatizar: una cesárea puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, tanto para el bebé como para la madre. Puede sonar dramático, pero es la verdad. En muchos casos, es la única vía segura para que el parto no se convierta en una tragedia.

En mi caso, por ejemplo. Siempre pienso que si hubiera nacido en otra época habría muerto en el parto. ¡Gracias medicina moderna!

4.Te permite planificar (cuando es programada)

En los casos en que la cesárea es programada, hay un punto de tranquilidad que muchas mujeres agradecen: sabes el día y la hora en que conocerás a tu bebé. No hay incertidumbre sobre si romperás aguas en el súper, ni si llegarás al hospital a tiempo, ni si te dará una contracción en medio de la M-30.

¿Pierde magia? Tal vez. ¿Gana en paz mental? También. Y eso, en el caos emocional del final del embarazo, vale oro.

5. Sigue siendo un parto, y sigue siendo tu historia

Hay quien habla de la cesárea como no que no has parido. Yo misma he tenido que escuchar cosas como: “Tú no has parido, te los han sacado”.

¿Perdona? ¿Cómo que no?

Me abrieron siete capas de piel, músculos y tejidos. Estuve en un quirófano, con anestesia, con miedo, con emoción, con una mezcla de sensaciones que no puedo ni poner en palabras. Me sacaron a mi hijo del cuerpo, me lo pusieron en el pecho, lloramos los dos y empezó una historia nueva.

Eso también es parir. Es otra forma de hacerlo. No menos válida. No menos fuerte. No menos madre.

Así que si tú también has tenido una cesárea y alguna vez te has sentido menos por ello, déjame decirte esto: no tienes que justificarte, ni compararte con la que parió en casa o en una piscina mientras lo grababa todo para publicarlo en Youtube.

Todas las historias de parto valen. Todas tienen su dolor, su miedo, su alegría. Todas dejan una huella. Y lo más importante: lo hiciste lo mejor que pudiste, como todas. Y trajiste una vida al mundo. Y si fue por cesárea, pues piensa que en las cosas positivas que has ganado, como que tu toto no ha sufrido. Al menos tenemos eso intacto las mamis de cesárea.