Creo que se me rompió el modo enamorada.

 

Años enamorada de alguien que vivía en otro país; llorando desgarradoramente frente a una webcam cuando por la pandemia nos cerraron las fronteras; pasando horas hablando por videollamada, deseando que fuese el año 3000 para podernos tocar a través de la pantalla, o mejor, para teletransportarnos; yo viajando cada tres, cuatro meses, para ir a verlo; haciendo los planes más locos para estar juntos…

Y todo era magia, creedme, porque las mariposas que sentí en el estómago (por topicazo que sea), al poner un pie en aquel aeropuerto por primera vez, casi me hicieron correr al baño, y con él allí en su tierra pasé las noches más bonitas… Pero ahora él está aquí, y todo es diferente. ¿Por qué?, no lo sé.

Si lo analizo todo con detenimiento y sin miedos, he de reconocer que lo más seguro es que ni siquiera sea porque me he desenamorado de él en concreto. Sino porque quizás es que hay algo roto dentro de mí y que aunque todavía, a pesar de eso, puedo ilusionarme y disfrutar de la primera etapa del enamoramiento. Ya no puedo enamorarme de verdad, con raíces, así que cuando se pasa el chute de endorfinas inicial, ya no queda nada.

Pero eso me entristece. Aunque qué ironía, porque yo siempre amé con tanta intensidad que, como asimismo sufría intensamente, deseaba no sentir nada.

enamorada

Y a ver, tampoco creo que no me enamorase de Henry Cavill si se me apareciese ahora en la puerta de mi casa con un ramo de girasoles (¿qué le voy a hacer?, soy una romántica). Pero es que es Henry Cavill, o sea, hasta Julio Iglesias se enamoraría de Henry Cavill. Ahora, en lo que respecta a los mortales como yo… es otra historia. Creo que he perdido la confianza, y sin confianza, no hay magia, porque la magia sólo ocurre cuando te lanzas. Cuando te entregas aun sin saber lo que vendrá después, y de ahí viene el vértigo.

Es curioso pero siempre pensé que eso del “No eres tú, soy yo”, no era más que un ridículo intento de suavizarle a la otra persona el hecho de que no te llenaba, y ahora me doy cuenta de que en ocasiones eso es cierto, que no es el otro, sino nosotros, que nada tiene que ver con las carencias o las virtudes del otro, sino con nuestro propio mundo interior, el cual nos hace procesar dichas carencias o virtudes de una manera o de otra.

Si lo pensamos bien, eso que he escrito antes de que “la otra persona no te llenaba”, no sólo esta feo, sino que además es absurdo. Después de todo, nadie puede llenar a nadie ni nadie debería vivir esperando que otros llenen sus carencias sino que cada uno de nosotros debe estar lleno de cosas positivas. Tan lleno como para que tengamos incluso para darle a los demás… ¿no?

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Así, al tener todavía cosas que solucionar con nosotros mismos, jamás vamos a poder dar el cien por cien. Que oye, tampoco se trata de tenerlo todo atado, sanado y perfecto para implicarse con alguien, porque de ser así creo que nadie estaría con nadie ya que todos tenemos al menos una tarea pendiente. Pero es que dependiendo de qué tarea sea esta, afectará más o menos a nuestro modo de relacionarnos con los demás.

Pero basta ya de tanta filosofía. Yo en serio siento que de verdad se me rompió el modo enamorada y… no sé si tenga arreglo.

 

Lady Sparrow