Esta es una pregunta que me ha dado mucho la lata, que ha empañado sentimientos y que realmente ha puesto ciertas ilusiones y planes de futuro en jaque. Y la llana y simple realidad es que no quiero vivir con mi novio, sin dobles raseros o mensajes ocultos.
Creo que todos vemos las cosas de manera diferente y todos esos puntos de vista están condicionados por los lugares en los que hemos estado, por las experiencias a las que nos hemos sometido. Bueno, aparte de esto, siempre he sido un poco “el grinch” del amor, por decirlo de alguna manera. O quizás no, quizás simplemente veo las relaciones de una manera y valoro mi salud mental y mi independencia de una manera diferente al resto de personas.
No, no quiero vivir con mi novio. ¿Y sabes qué? No pasaría el resto de mi vida con ninguna otra persona que no fuera él. A menudo pienso que lo que ha traído a mi vida tiene un color tan único que si algún día él no estuviera, no desearía volver a empezar nada con nadie. Creo firmemente que me costaría años encontrar a una persona que estuviera a su altura.
Pero te repito: No quiero vivir con mi novio. Y el 90% de personas que me escuchan decir esto me contestan con “Eso es porque no estás segura de si le quieres” “Bueno, ya encontrarás a la persona adecuada” “Para eso es mejor que le dejes ya” “¿Y qué tipo de vida vas a tener?” “No hagas que construya falsas ilusiones” y mil mierdas más.

Cada una de las asunciones que mi entorno hace cuando les comento que no deseo convivir con mi pareja, son completamente erróneas. Y por eso quiero hacer un llamamiento alto y rotundo para hablar de la libertad que todos los seres humanos tenemos, o deberíamos tener para poder elegir el tipo de relación que deseamos tener. ¿Tan complicado es respetar la manera en la que una pareja decide llevar su relación?
Hace tiempo me di cuenta de que todos mis miedos e inseguridades no eran ni consecuencia del tipo de relación que tengo con mi pareja, ni de la intensidad con la que nos queremos. Y ante tanto miedo y dudas me tomé tiempo para analizar lo que sentía e investigar qué era lo que tanto miedo me daba y fue entonces cuando descubrí las razones por las que no quiero vivir con mi novio:
LA SALUD DE LA RELACIÓN
Siempre hay excepciones, está claro. Pero lo que yo veo en mi entorno y en las parejas que conozco, es que la relación cambia cuando comienzan a convivir.
Cuando empiezas a vivir con tu pareja, deja de ser algo que eliges 2 o 3 veces a la semana y pasa a ser tu rutina. Y esa rutina acaba desgastando la magia, la química y acaba convirtiéndose en una falta de paciencia, de respeto y de empatía. Yo no quiero convertirme en “la novia pesada que le echa la bronca a su novio por no haber puesto la lavadora” ni quiero sentirme mal o infravalorada por cómo se desarrollen hasta los detalles más pequeños. No quiero dejar de sentirme afortunada por tenerle en mi vida. Quiero que siempre seamos una elección, algo que los dos deseamos y no quiero que se convierta en el cerdo que no limpia y que me grita “Que me dejes en paz” desde el sofá.
MI INDEPENDENCIA
Llevo años viviendo sola y me gusta vivir sola. Me gusta comprar flores los domingos y tener mis perfumes encima de mi cómoda. Me gusta doblar mi manta de pelito cuando apago la tele y me voy a la cama. ¿Debería renunciar a unas rutinas que me hacen feliz? ¿Debería arriesgar mi bienestar porque mi entorno dice que debería vivir con mi novio?

Me gusta ocuparme de mi limpieza, porque me he acostumbrado a mantener mi limpieza. Y me encanta hacerme café, encenderme dos velas, poner la música que me gusta y dibujar. Para mí, ocuparme de mi paz, de mi entorno y de mi casa es, de alguna manera, cuidar de mí. Adoro pasar días con mi pareja y lo disfruto muchísimo, pero nuestros hábitos de orden y limpieza son diferentes. No creo que fuera capaz de no sentir esas diferencias como una falta de respeto hacia mi entorno y por extensión, hacia mi persona.
MI HISTORIA PERSONAL
Tuve otra relación antes de estar con mi actual pareja y bueno, como puedes imaginar, no fue muy bien. Convivimos algo más de un año y fue una de las peores experiencias de mi vida. La realidad, te digan lo que te digan es que: La convivencia es muy dura.
Y yo en aquella convivencia me convertí en una persona muy dependiente y con el paso de los meses me apagué por completo. Teníamos conflictos hasta por las más pequeñas tonterías y una relación de más de 3 años concluyó en mucho dolor y malestar, todo porque decidimos vivir juntos. Recuerdo aquel periodo de mi vida con mucha tristeza y tengo claro que no deseo volver a pasar por algo parecido. Esta experiencia es un factor de mucho peso a la hora de que me sienta tan cómoda diciendo: No quiero vivir con mi novio.
LA MAGIA
Estoy al 99% segura de que si nos mudáramos juntos, nuestra química se quedaría en una anécdota y que todos esos momentos que a diario me resultan especiales se quedarían en el recuerdo. Por no hablar del sexo, quien diga que folla con las mismas ganas después de vivir más de 1 año con su pareja MIEN-TE.
No sé, quizás tenga mucho miedo a perder algo que puede que no sea tan importante, pero ¿Cómo poner algo tan bonito en peligro? Para mí es algo antinatural, quiero proteger lo que tenemos y eso me hace querer descartar la convivencia por ahora. No sé, llámame loca.

He tenido la suficiente suerte como para dar con una persona que entiende mi manera de pensar y que aunque él vea la convivencia de otra manera o incluso con ilusión, entiende y respeta mis tiempos. Quizás dentro de un año esté dando botes diciendo que me mudo con mi novio. Quizás tenga el carrito de la compra de Ikea lleno de mil mierdas. Pero por ahora, mi mente me pide respetar mi independencia y disfrutar de algo que es perfecto tal y como está.