Amor & Polvos

Follodrama: cuando dejé a ‘mordisquitos’ acercarse a mi parrús

Hace unos cuantos añitos cuando yo era una veinteañera alocada como la que más, tuve unas cuantas experiencias con algún SER digno de muchos follodramas, hoy os traigo uno que marco un antes y un después en mi vida, y del cual todavía mis amigas y yo nos descojonamos cuando lo recordamos o nos encontramos con el susodicho

Como buena veinteañera tenía un grupo bien grande de amigas con mi mismo desequilibrio mental (antes de que se casaran, compraran casas, tuvieran hijos, etc.) en concreto tenía mucha afinidad (es decir estábamos igual de taradas) con mi amiga Andrea, las cuales éramos inseparables compañeras de marchuqui.

Por aquel entonces mi amiga seguía pilladisima por su amor de instituto, que digo yo que con todos los hombres que hay en el mundo, pues ella seguía muy obcecada en este en concreto, por lo que cada vez que el menda salía ella me arrastraba literalmente a ir al garito en cuestión donde se encontrara este espécimen, porque de verdad os digo que era para echarle de comer a parte.

Pues bien, en una de esas noches en las que terminó arrastrándome al bareto de “moda” de nuestra ciudad, veo que al lado del chico que le había robado el corazón a mi amiga, estaba su colega que en un primer momento a mi me robó hasta las bragas solo con verlo.

Es decir, parecía que acababa de salir de un puñetero catalogo, un color de pelo así como rubio oscuro unos ojazos azules de estos que quitan el hipo, mandíbula cuadrada y un cuerpo… esculpido por los mismísimos dioses del Olimpo, vamos que estaba bueno que te cagas nena.

Y una que no tiene vergüenza de ningún tipo, pues derechita que fui a presentarme, que si jiji jaja que sí, que si que majo eres, que si te invito a un chupito. Pues total el chico se vino arriba y me invitó a su casa a tomar la última, aprovechando que su colegui y el vivían juntos y así mi amiga también remataba.

 

Llegamos a su casa y tardamos como 2 min en acabar cada pareja en su respectivo dormitorio. El tardó todavía menos en desnudarse y la imagen que se me ofrecía eran dignas de muchos pensamientos morbosos. El empezó a besarme y mi chichi ya estaba dando más que palmas, osea me tenía a puntito y ¡aun no me había hecho na!

El muy dispuesto se baja al pilón a darme un buen remeneo cosa que a mí me flipa hasta decir basta, la cosa iba bien hasta que… DRAMA, va el tío y ni corto ni perezoso me suelta un bocado en todo el chichi que para que.

La cara del tío cerca de mi chichi

Yo estaba flipando, pero pienso bueno se habrá emocionado… y una mierda, ¡segundo mordisco que me dio! Y ahí ya no pude más porque hija si te muerden el chichi una vez la culpa es suya pero si te lo muerden dos… ¡Es tuya! y le dije que parara que eso no me gustaba, el tío poco menos que no entendía como eso no podía darme mil placeres.

¿que no te gusta que te muerdan el chichiiii?

A mi después de eso y como comprenderéis se me bajó todo hasta el alma, y por supuesto no le dejé que acercara mas esos puñeteros dientes de piraña a mi parrús. Seguimos con un poco de juego y al final el polvo terminó a un nivel bastante decepcionante. Así que aprovechando el momento en el que el se levantó para ir al baño yo me vestí, cogí todos mis bártulos y fui en busca de mi amiga, que por el ajetreo que oía fuera de la habitación ya había terminado hace un rato. La agarré del brazo y con la más falsa de las sonrisas nos despedimos prometiendo repetir otro día

Lo gracioso viene cuando las dos a las 5 de la mañana íbamos andando por la calle y me pregunta que qué tal el polvo con el susodicho que tenía mucha fama de empotrador, la miré con la cara más de asco que pude y le conté que el señor era un “mordisquitos” y que yo me iba a mi casa como si hubiera montado a caballo y no por haberme jartado a follar, si no porque estaba dolorida que ni cerrar las piernas podía.

 

 

Anónimo

Compartir:

Comentarios están cerrados.

Login