Hace unos meses conocí a un chico de esos que van a saco como forma de vida.

Me abordó en un bar a lo loco y me arrolló con su simpatía y con ese punto de chulería que, aunque me cueste reconocerlo, me pone mogollón. Me gustó, le seguí el rollo, nos dimos los teléfonos y empezamos a vernos. No entraba en mis planes iniciar una relación (todavía estaba escocida de la última), pero la cosa surgió así y me dejé llevar.

De hecho, fuimos demasiado rápido. De repente éramos pareja formal, empezamos a mezclarnos con los amigos del otro y a hacer planes siempre juntos. Fue en una de esas reuniones con sus amigos cuando surgió la posibilidad de hacer un viaje con otras parejas de su pandilla. En aquel momento dudé si era buena idea ir o no, al fin y al cabo, apenas conocía a aquella gente. Apenas conocía a aquel chico, en realidad. Pero él me encantaba y los demás me daban buen rollo, así que acepté.

Ahora sé que hice bien, porque durante la estancia en esa casa que alquilamos para todos en la playa, descubrí que este chico no era la persona que yo creía. Hizo falta que me alejara casi mil kilómetros de mi ciudad, y me metiera a convivir con él y sus amigos, para que el personaje que me había colado se empezara a desmoronar.

Día tras día fui descubriendo que todo lo que me había dicho para conquistarme era mentira. Lo que no se le escapó a él con eso de pasar las 24 horas juntos, me lo soltaban ‘sin querer’ las novias de sus amigos. Estando allí no me di cuenta, pero con el tiempo he llegado a pensar que lo hicieron a propósito. A su manera sutil y discreta me pusieron en bandeja los datos justos para que me fuera dando cuenta yo sola. Puede que incluso buscaran los momentos de estar las chicas solas con ese objetivo. Con el de hacerme preguntas y soltar información entre jijís y jajás.

Ese chico que yo llamaba novio, no era real ni al 50%. Yo ya no sé si se inventó una personalidad y una vida alternativas para mí, o si hay un problema grave detrás y hasta él mismo se las cree. Lo que sé es que me mintió tanto en detalles tontos como en aspectos más relevantes. Me mintió sobre sus estudios, sobre su trabajo, sobre su capacidad económica y hasta sobre su familia. Yo estaba flipando tanto que me pasé todas las vacaciones pensando que no podía ser. Ni me atreví a comentarle nada sobre lo que estaba averiguando de él a través de sus colegas. Estaba como en negación, en plan hay algo que no estoy entendiendo bien.

Imposible que se hubiera inventado hechos tan random como lo del puestazo que ocupaba en la empresa en la que trabajaba, y al que había accedido gracias a cierto máster que, al parecer, no existía. Imposible que aquella movida digna de telenovela sobre su familia y los bienes que había heredado fuese todo mentira. ¿De quién era entonces la casa de la sierra a la que me había llevado un par de fines de semana? ¿De dónde obtenía los ingresos para el pisazo en el que vivía? ¿Los dos coches y la moto que me había enseñado en el garaje eran suyos de verdad?

Se lo pregunté unos días después de volver. Y él me vino con un montón de patrañas y cuentos que no encajaban nada entre sí. Confesó haberme mentido en algunas cosas con la excusa de haberlo hecho para impresionarme, y solo al principio, dijo. De algunas mentiras se negó a apearse, incluso cuando puestas sobre la mesa apenas era capaz de mantenerlas.

Le dejé esa misma tarde. Me daba igual que ganara aún menos que yo, que el saldo de su tarjeta estuviera en números rojos, que no tuviera ni una cuenta de Netflix a su nombre o que no hubiera terminado sus estudios. Lo que no podía era estar con alguien capaz de mentir a la cara de esa manera. Porque la capacidad de este hombre para actuar no es ni medio normal. Lloró cuando me contó lo mal que lo había pasado mientras luchaba por recuperar el enorme legado de su padre fallecido. ¡Y era todo falso! No había heredado nada, su madre sigue viviendo en el piso que el hombre tenía en propiedad junto a ella.

No sé, a mí me dio mucho miedo. Le dejé, le bloqueé y la verdad es que espero no volvérmelo a encontrar por ahí.

 

Anónimo

 

 

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