En mi época de Tinder, fui a dar con el rey de los capullos.
Sé que estamos hartas de escuchar estos testimonios en el foro, pero una siempre tiene la esperanza de que va a ser distinto y que alguno habrá que se pueda salvar entre tanta morralla.
Yo no pedía mucho, tampoco buscaba una relación muy seria o casarme. Solo quería ir fluyendo, ver si estábamos los dos a gusto y entonces decidir. Pero al parecer, eso es pedirle peras al olmo.
Tuve varias conversaciones que se acabaron muriendo y que no llegaron a nada, pero con él era diferente. Él ponía mucho empeño en que no faltasen temas de conversación, me hablaba todos los días, se excusaba si estaba ocupado y me contaba sus cosas.
Después de un tiempo hablando, pasamos a Whatsapp. Ahí las conversaciones empezaron a subir de tono y a los pocos días decidimos vernos en persona a ver si seguía habiendo feeling.
Quedamos en un bar de nuestra ciudad y estuvimos hablando y tirándonos los tejos unas tres horas, cerveza tras cerveza. Cuando dijimos de irnos, nos besamos como si nos fuera la vida y nos empezamos a magrear. Mi casa era la que estaba más cerca, así que para allá que fuimos.
El polvo no fue espectacular, pero tampoco estuvo mal. Acabamos bastante cansados, así que le invité a que se quedase a pasar la noche y aceptó. Casualmente llevaba encima el cepillo de dientes y algunas cositas más, dormimos desnudos la mar de a gusto. Al día siguiente se despertó, se duchó, me dio un beso y se fue.
Todo parecía bastante normal, yo me lo había pasado bien y pensé que, a partir de ese momento, iríamos viéndonos más y repitiendo. Pero me equivoqué muy fuerte.
A media mañana le quise enviar un Whatsapp y ya no me aparecía su foto de perfil ni le llegaban mis mensajes. Quise pensar que sería un error o un problema de cobertura, pero cuando por la tarde seguía sin llegarle nada, capté el mensaje.

No os imagináis la rabia que me dio. Tío, en serio, no cuesta nada decir que no te ha gustado y que prefieres no seguir. O si buscaba solo sexo, también podría habérmelo dicho. De verdad que no entiendo a las personas que se comportan así. Te deja la autoestima por el suelo y te sientes utilizada.
Pasaron los días y yo pasé página, me dije que el tío era un gilipollas y que tarde o temprano el karma le pondría en su sitio, pero que yo no le iba a dedicar ni un minuto más de mis pensamientos. En esas estaba, cuando de repente me llegó un Whatsapp suyo.
Os pongo el Whatsapp literalmente:
“Holaa! Perdona, puedes mirar si me dejé el cargador en tu piso?”

O sea, mostró un interés falso en mi hasta que se acostó conmigo, se quedó a dormir en mi casa, me bloqueó a la que salió por la puerta sin darme ninguna explicación, ¿Y ahora me hablaba por tremenda mierda? ¿Sin ni si quiera disculparse? Por ahí sí que no.
Le mandé un audio cagándome en todo lo cagable, diciéndole de todo y poniéndole en su sitio. Me quedé la mar de a gusto, él lo oyó y contestó: “Ok, me compraré otro”. Y me volvió a bloquear.
Yo ya había dicho todo lo que tenía que decir, así que me dio igual.
Cuando llegué al piso, encontré el cargador y se fue directo a la basura, igual que su dueño.