ALERTA: si no te gusta el humor escatológico, no lo leas JA JA JA

 

Sé que es una guarrada, ya lo sé, ya lo sé. Pero aún me acuerdo del día que mi novio me comió la caca. Vale, no te asustes que no es tan obvio como parece, aún me queda un poco de pudor y dignidad. Al menos eso quiero creer.

Hace unos pocos meses, fuimos a la boda de mi mejor amiga y bueno claro, imagínate. En una boda de un familiar o de un compañero de trabajo quizás tengas que mantener el tipo, pero se trataba de la boda de la amiga con la que intercambiaba chupetes.

Nos pillamos un pedo interesante y pasamos una noche increíble. Todos habíamos bebido bastante y estábamos dándolo todo con “Noche de sexo” a las 3 de la mañana. Y yo no sé tú, pero yo cuando estoy borracha, además de hablar cualquier idioma que se me ocurra y bailar como Beyoncé, estoy cachonda pérdida. Pero nivel: PERRA SUPREMA.

Mi chico se había puesto un traje bonito con unos pantalones justitos que le marcaban toda la merienda y yo me moría de ganas cada vez que le veía acercarse.

La boda terminó y llegamos a casa de mi chico. Los dos estábamos bastante borrachos y muy cachondos. No sé, la gente normal se pone romántica en las bodas, a mí se me hace el mochi agüita con tanta americana, qué quieres que te diga.

Mi chico me quitó el vestido, tiró su americana se sacó la camisa y nos echamos al ruedo.

Yo llevaba más de 12 horas sin una limpieza de bajos. Había ido al baño más de 5 veces y en una de esas visitas el acuario pues, evacué madera. Vamos, que cagué en la boda de mi mejor amiga. Que no pasa nada, pero antes de follar una limpiadita no viene mal, porque claro, los olores y los restos están ahí. No vayamos ahora todas de finas por la vida ¿eh? Que todas cagamos y todas nos hemos ensuciado la mano al limpiar.

Bueno, pues lo de la limpiadita se me pasó. Nos liamos, se me fue el santo al cielo y yo cuando estoy en busca de bandera no hay banderillero que me distraiga. Voló su camisa, sus pantalones, mi tocado y mi ropa interior.

Sucedieron una serie de acontecimientos y allí aparecí yo entre sus sábanas boca abajo con el culo en pompa mientras mi chico me comía el donete y se masturbaba.

Estábamos borrachos y con un subidón que flipas: “¿Te gusta cómo te como el culo eh cerda?” “Joder sí, cómeme el culo entero” Lo típico.

Y entonces me di cuenta de que no me había limpiado y que tenía a mi chico desde hace un buen en mi culo y me entró así como un agobió repentino. Me di la vuelta rápido y agobiada mientras le gritaba: “No, no por favor, no te comas mi caca

Cuando le miré él estaba sorprendido esperando una reacción por mi parte. Yo me empecé a reír y me acerque para darle un beso. Cuando fui a darle un beso, le olía la cara culo tío.

Ósea, LA CARA LE OLÍA A CULO, pero a culo chungo.

Me dio muchísimo apuro y le pedí que se lavara la cara. Le cogí de la mano y fuimos al baño. Me unté las manos en jabón y le froté la carita y la barba. ¿Y qué pasó? ¡Tenía una lenteja en el bigote! ¡Una lenteja de mierda! No tío, que asco, pobrecito. Le dejé un trozo de mi caca en la cara. Tú no te imaginas lo mal que me sentí. Entiendo que cuando juegas con fuego hueles el calor. ¿Pero comértelo?

Él empezó a reírse mientras me decía entre lágrimas “Me he comido tu caca”. Y su reacción me tranquilizó un poco, pero no puedes imaginarte lo mal que me sentí.

Desde aquel día cada vez que hay opciones de follar, me meto jabón con agua por el culo y me froto bien las paredes del escape, porque madre mía, como me pase algo parecido otra vez me muero viva.

En fin, tremendo equipo. No tenemos solución

 

Anónimo