Es posible que muchas me tachéis de fría o insensible, pero he de confesar y confieso que yo veo mucho más íntimo compartir la cama con alguien que comerle el rabo. Así de plana y llanamente lo digo. Porque yo comparto mi cuerpo cuando quiero, como quiero y con quien quiero. Pero ay amor. Lo de compartir la cama ya es otro tema. Para mi ese momento requiere de un nivel de intimidad y complicidad que no me da la gana compartir con cualquiera. Y punto.

Tengo una compañera que es todo lo contrario. Ella necesita el pack completo: Cena + sexo + arrumacos + dormir + amanecer juntos. Qué pereza, de verdad os lo digo. Yo es que me dicen que me quede a dormir y ya me pongo tensa. Y si es al revés siempre suelto un educado pero efectivo: Te diría que te quedaras a dormir, pero es que mañana madrugo. No hay necesidad. De verdad que no.  Entre otras porque:

  • Me voy a la cama sin desmaquillar. Y eso todas sabemos que es mal, muy mal.
  • No tengo mi ropa cómoda.
  • No puedo lavarme los dientes tranquilamente.
  • Duermo fatal porque no estoy en mi entorno.
  • Odio el momento de hacer pis y que esté todo en silencio y sólo se me oiga a mí.
  • No me relajo durmiendo. Me quedo tiesa intentando calcular el espacio personal de uno y de otro.
  • El otro ronca. Siempre ronca. O lo que es peor, ¿Y si ronco yo?
  • Despertarse con todo el careto de sobada con un desconocido al lado, no mola. No mola nada.
  • Por no hablar del aliento mañanero. ¿Te recuerdo que no tienes cepillo de dientes?
  • ¿Y la incertidumbre de cuándo es correcto irse a casa? ¿Y la despedida? Buf.

¿En serio esto mola?

En definitiva, que lo que empieza siendo divertido, acaba siendo un puto drama. Porque yo si duermo mal, no funciono y me convierto en Hulk. Una faceta que prefiero mantener oculta por el momento. O al menos no tener que reprimirla y que me provoque una úlcera.

¿No es más fácil una vez felices y satisfechos cada uno a su casa y Dios en la de todos como diría mi abuela? De esta manera yo me voy feliz, con una sonrisa de oreja a oreja y me relajo en mi casa tranquilamente. Me desmaquillo, me pongo mi camiseta vieja, me hago un moño que ni la torre Eiffel, hago pis con la puerta abierta, me lavo los dientes y duermo hasta que me dé la gana con toda la cama para mí sola. Si es que todo son ventajas y buenos recuerdos. ¿Dónde está el problema?

Felicidad máxima

Quizás tenga relación con eso de que soy una persona un tanto hermética. Pero os aseguro que por mi parte, la mejor declaración de amor, muestra de cariño o momento íntimo que puedo dar, es que le invite a compartir la cama conmigo antes que comerle el rabo.

Créeme mi amor. Si ese día llega, es que algo estás haciendo bien. Muy bien.