La madre del cole que todo lo quiere y todo lo copia
No firmo el artículo como “anónimo” por querer ocultar mi identidad, no. Firmo como “anónimo” porque detrás de estas letras somos muchas mujeres. Madres y “víctimas” de esta señora que todo lo que ve, lo quiere y lo copia.
Es posible que penséis: “¡Vaya tontería! ¡Qué haga lo que quiera!”. Y tenéis razón; pero hay un límite. Es una tontería hasta que se vuelve patológico; la dejas hacer lo que quiera, hasta que sientes que te roba hasta el aire que respiras. Agobia, desquicia. No te permite ser creativa ni original. No respeta la idea ajena. Tampoco valora el trabajo que hay detrás de una aportación. Ella observa y copia. Funciona así.
¿No nos creéis? ¡Os ponemos ejemplos!
Si un niño lleva un peluche de Chase, al día siguiente su hija trae toda la Patrulla Canina al rescate con Ryder incluido. Este ejemplo se puede extender también a la ropa: como la profesora señale una camiseta como “divertida”, la niña de esta señora acaba el trimestre con la colección completa de esa marca/temática.
Si unos traen pomperos para hacer pompas de jabón a la salida de clase, ella en cuanto puede se trae una máquina semiprofesional para hacer burbujas.

En los concursos de Halloween, Navidad y demás fiestas, ella intenta recopilar información de todas las ideas para hacer la suya. Si usas plumas, compra plumas; si te decantas por fieltro, pone las plumas y el fieltro. Y así, para no ser menos.
En Carnavales me preguntó de qué color haría el disfraz del proyecto de clase. Conociéndola, intenté no desvelarle el dato asegurándole que aún tenía dudas, pero mi inocente criatura le confesó que lo quería de color rosa. Esa misma tarde, fue al bazar chino más cercano y lo dejó sus subsistencias de material rosado.
Si una madre comenta que montará un castillo hinchable en el cumpleaños de su hijo, ella contrata el más grande que encuentra para el de su hija. Peeero, esta anécdota tiene más chicha digna de comentarse: resulta que sí, que ella alquila el castillo más grande que encuentra y se regodea de que se lo paga la suegra, pero otra madre le muestra uno mayor que no entra en presupuesto. En vez de agradecer el detalle de la suegra, la critica: “Pues vaya mierda de castillo me ha alquilado”, “Ya sabía yo que no podía confiarle nada”.
Otra de las copiadas más significativas fue cuando una madre trajo en un transportín a un gatito, ya que después de dejar a sus hijos en el cole seguía camino al veterinario para ponerle las vacunas. En menos de una semana, apareció ella con toda la fauna de su familia: perros, gatos… ¡hasta un hámster! Uno por día, ganándose el protagonismo de los niños.
Y, por desgracia, no todo se queda en el ámbito educativo; sino que traspasa lo personal. Si cuelgas una foto en Instagram comiendo en un restaurante, ella decide ir a cenar. Si hoy vas al parque de atracciones, ella va el finde. Si por algún casual no pudiese desplazarse al destino para copiarte (un viaje a Madrid para ver musical de El Rey León, por ejemplo), insiste en lo poco que le interesa: “Ah, es que a mí los musicales no me gustan”.

También es la madre de “mi hija más”
No solo es que nos copie absolutamente todo, también su hija es “la más”. Quizá una madre comparte un logro de su retoño, la suya ya nació sabiendo hacerlo. Desprecia cada avance ajeno porque, claro, su hija lo hace desde que se formaba en su vientre.
Y del “yo más”
Como no podía ser de otra manera, también “ella es más”. Si algún día, entre espera y espera a las afueras del cole, surge el tema del parto: el suyo fue el peor, el más duro; si otro día se habla de lactancia, su experiencia es una auténtica hazaña. Aunque una madre te diga que estuvo abierta en canal en la UCI, “eso no es nada” con lo que ella tuvo que pasar.
Yo no sé qué pensáis. Puede que seamos unas exageradas o la extremista sea ella. Por supuesto, intentamos hacerle ver entre “broma y broma” cómo es, pero no parece darse por aludida. Otras madres empiezan a ser más tajantes, incluso la apartan. A mí me da más pena. Entiendo que no lo hace con maldad, solo por temor a ser “menos”. No lo sé. ¿Qué creéis vosotras?