Me llamo Dolores y sufro depresión y ansiedad. Ojalá fuera tan fácil decirlo como lo que acabas de leer ¿verdad?

Pues si amigas, llevo más de un año en tratamiento por estas dos enfermedades que son tan desconocidas y estigmatizadas.

Un día, se me ocurrió decirlo en las historias de mi Instagram (@lolamento1984) y ocurrieron dos cosas:

Si amiga, si estás deprimida como yo te sentirás muy identificada con todo lo que voy a escribir.

La depresión es una enfermedad que no comprende mucha gente. Es una enfermedad estigmatizada y dolorosa. Es un altibajo constante de emociones. Da miedo, mucho, y si no tienes recursos económicos estás bastante jodida porque en España la Seguridad Social esta a años luz de tratar las enfermedades mentales como se merecen, como eso, como enfermedades.

Tienes días muy buenos y tienes días en los que llorar y comer palomitas son tu mejor plan. Tus amigas te dicen que no estés triste, que estés tranquila y lejos de comprender lo que te pasa se acaban cansando muchas veces de ti, con lo que acabas cogiendo el bolso, las llaves y la máscara de la sonrisa cuando sales con ellas. Has aprendido a fingir como nadie, y a llorar como nadie también, pero sola.

Pero la cuestión es que no estás sola. Hay más gente deprimida de la que tu crees y de la que ellos mismos saben. Y, ¿te cuento un secreto? La mayoría de la gente no reconoce que está deprimida o tiene ansiedad. No se atreve a ir al psiquiatra porque eso es de “locos” y no quieres aceptar que tienen un problema.

Tú, sin embargo, eres más valiente de lo que crees. No eres menos fuerte por tomar fluoxetina, paroxetina o cualquier cosa que termina en -ina. Y no, no eres menos fuerte por haber recaído en esta cuarentena y que te hayan subido la dosis ¿O es que una persona con Insuficiencia renal es más débil por necesitar más medicina? El cerebro es un órgano como el riñón, como el hígado o el útero, un órgano mucho más complejo, por eso es necesario que para volver a estar bien te tomes tu tiempo, no finjas y no te castigues.

De la depresión se sale, de la purpurina no. Así que, mantente firme en tu lucha y refúgiate en personas que te quieran y que te escuchen, que te entiendan y que tengan paciencia. Aprovecha los días buenos y permítete esos días malos que tenemos todos, incluso los que tenemos un Instagram precioso en el que siempre salimos sonriendo en las fotos.