¿Os pasa también que cuando os juntáis con ciertas madres os sentís peores madres? Yo tengo dos hijos, una casa, un marido, un perro y un gato. Pues hay días en los que no me da tiempo a atenderlos a todos cómo debería.

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Aún así me siento bastante satisfecha con mi vida, con mi maternidad y con mi trabajo. Pero de vez en cuando hablo con ciertas buenas madres que me dan ganas de mandarlas cerca.

“Yo tengo tres hijos, trabajo y tengo mi casa limpia y ordenada”

Me dijo una el otro día. Pues mira chica, no me lo creo. O pasas de tus hijos por las tardes y les pones la tele para que te dejen limpiar, o sino no sé de donde sacas el tiempo. Yo por las mañanas trabajo, por las tarde entre extraescolares, bajar al parque, duchas, cenas y a dormir, ya se me fue el día.

Si tu casa está impecable y tienes tres hijos pequeños, probablemente estás renunciando a sentarte con ellos, a tirarte al suelo a jugar a los coches, a pintar un dibujo, a disfrutar de ellos.

Eso, o es que tienes una persona que te limpia la casa y te lo has callado.

El problema es que las personas como esta señora, que hacen ese tipo de afirmaciones, están creando una inseguridad a otras mujeres. A madres como yo, que a veces me dejo las camas sin hacer porque no me da la vida. Que se me acumulan las lavadoras y que tengo que esperar al sábado para hacer zafarrancho de limpieza en toda la casa porque de lunes a viernes es imposible que me de tiempo a limpiar.

También habría que ver cómo tienen a sus hijos. Porque igual las madres estas que les da tiempo a todo es porque tienen a sus hijos amenazados para que no ensucien. Los niños comen en la cocina, la plastilina y las témperas están prohibidas, y solo juegan en su habitación.

Quizás mi casa esté sucia, o no tan limpia como para ser portada de revista de decoración, como las casas de las buenas madres. Pero mis hijos tienen una madre presente, alegre, disponible, no una sargento de hierro obsesionada con que nadie tocara nada para no manchar.

“Es cuestión de organizarte mejor”

Otra de las frasecitas que más me tocan la moral. Que me viene la típica madre y me dice que por la mañana le ha dado tiempo a limpias los baños, poner una lavadora, planchar y ha dejar la comida medio hecha. Y todo eso antes de llevar a los niños al cole.

¿En serio? Pues o te has levantado a las cinco de la mañana o es materialmente imposible. A mí por las mañanas me da tiempo a desayunar y lavarme la cara.

“Yo limpiaba por las noches cuando mis hijos eran pequeños”

Me confesó el otro día una vecina. Esta señora es madre de tres, que ahora ya son adultos y tienen hijos, pero eso me decía ella. Que cuando sus hijos dormían ella aprovechaba para pasar la mopa y fregar los suelos.

Yo lo siento, pero me niego a pasar el polvo mientras mis hijos duermen. Es el único momento del día en el que puedo relajarme sin escuchar un “mamá” cada cinco segundos. Mientras mis hijos duermen a mí me gusta ver en la tele lo que me apetezca, charlas con mi marido o simplemente estar en silencio.

“Yo crie a tres hijos y tú con uno te agobias”

Típica frase de madre. Que antes se tenía más niños y los criaban. Que ahora somos unas egoístas porque no queremos tener más de uno. Os aseguro que la crianza de los años 80 no es la misma que la de ahora. Antes nos daban pan con media tableta de chocolate para merendar. Ahora te sientes culpable si le das a tu hijo un día galletas para desayunar en vez de fruta.

Antes los niños bajaban a jugar a la calle solos y las madres se quedaban en casa tranquilas viendo la novela. Ahora, yo no dejo a mis hijos solos ni en casa. Si quieren hacer un puzle, hacemos un puzle todos juntos, si quieren un juego de mesa, pues a jugar al Trivial en familia.

Ojo, no digo que lo de antes fuera mejor, ni mucho menos. Estoy cien por cien a favor de la crianza actual, porque criamos con respeto y empatía, pero es innegable que el nivel de exigencia mental que tenemos hoy en día es mayor que antes y agotador.

Dejemos de competir entre nosotras, de verdad. Dejemos de intentar vender al mundo una imagen de perfección, de mamá perfecta, que no existe. La maternidad es caótica, es agotadora y desesperante.

Así que, a ti, madre perfecta que afirmas que te da tiempo a todo: de verdad, me alegro mucho por ti si has encontrado la fórmula mágica del teletransporte y la multiplicación del tiempo. Pero no intentes hacerme sentir pequeña porque sea otro tipo de madre. Yo prefiero seguir siendo una madre imperfecta, con juguetes por el medio del salón, que no necesita quitarse horas de sueño y limpiar por las noches para saber que lo está haciendo bien.