La verdad es que de los 20 a los 23 años tuve muchas aventuras sexuales y algunas muy locas, pero la que os voy a contar a continuación fue una putada de un hombre que de hombre tiene muy poco.

Estaba de fiesta con mis amigas y habíamos bebido un poquito. Conocimos a un par de chicos que en seguida se nos acercaron y se notaba que querían tema. Uno de ellos me pareció mono y simpático, así que le seguí el rollo. Acabamos enrollándonos y me propuso ir a su casa. Por aquel entonces yo vivía en casa de mi madre y no podía ir allí con él, por lo que la opción de ir a su casa y terminar lo que habíamos empezado me pareció correcta.

El problema es que no vivía en mi pueblo. Vivía en un pueblo cercano, a unos 8 minutos en coche. Me comentó que había venido conduciendo y que no había problema, que luego él me traía de vuelta. Accedí. Fuimos a su casa y en cuanto llegamos nos pusimos al tema porque estaba claro que nos teníamos muchas ganas. Una vez terminamos la fiesta, nos quedamos en la cama hablando y acariciándonos.

Al rato miré el reloj y vi que era muy tarde, o muy temprano según cada cual. La cuestión es que eran las 6 de la mañana y le dije que debía irme a casa, que vivía con mi madre y si no me iba entonces, era bastante probable que me durmiera con él y apareciera en casa a las mil. No quería preocupar a la mujer. 

Pues al chico en cuestión no le pareció nada bien que quisiera irme. Me dijo que me quedara a dormir allí y que cuando nos despertáramos me llevaba a casa. Yo le contesté que no, que no habíamos quedado en eso. Antes de ir a su casa me había dicho que me traería de vuelta cuando termináramos.

El tío se empeñó en que tenía que dormir con él. De hecho, se cogió un rebote de la leche y yo seguí diciendo que me llevara a casa. A regañadientes se levantó conmigo de la cama y fuimos hacia la puerta. La abrió, me dejó pasar primero y una vez que salí, me cerró la puerta en las narices diciendo que me buscara la vida para volver a mi casa. 

No daba crédito… Aporreé la puerta mil veces pidiendo que me abriera y que me llevara a casa, pero no dio señales. Me entró un pequeño ataque de pánico porque eran las mil de la mañana, estaba a 8 km de mi pueblo y no tenía forma de volver… Empecé a llorar presa del miedo y me eché a andar por la autovía. Cosa que no es legal y menos a oscuras sin chaleco reflectante. Pero es que no sabía que hacer… Estuve caminando durante una hora y me quedaba todavía muchísimo camino por hacer. De repente, apareció un coche de la guardia civil… ¡Bingo! Como colofón a la noche me iban a multar… 

Pararon el coche y me preguntaron qué hacía por allí andando. Les conté una trola, les dije que había ido con unos amigos de fiesta, que nos habíamos dispersado y los había perdido, y que como no tenía forma de volver, me había puesto a andar. Me contestaron que ellos me llevaban a casa, que no me preocupara. Que ir a oscuras por la autovía no era legal (cosa que ya sabía) pero que no pasaba nada, que bastante tenía ya.

No sabéis lo que les agradecí que fueran tan compasivos. Quizás penséis que debería haberles dicho la verdad, pero me daba vergüenza reconocer lo que ese tío me había hecho. La vergüenza que está claro, a él le faltaba.

Anónimo