El NO es NO ha tardado en aplicarse, pero ahora yo pido a gritos que se aplique a todos los NOES que se dan en esta vida, y en todos los momentos porque estoy cansada de repetirme como el ajo ante la negativa de los demás de aceptar un NO como una catedral.
-Tenemos de oferta dos paquetes de…
-NO, gracias.
-Pero si están fenomenal de precio
-… … …
– ¿Quieres hacerte socia?
-NO, gracias.
-Puedes aprovechar descuentos y está genial
-… … …
-Me voy.
-Venga, tómate otra y ya luego te vas.
-Que NO, que me voy.
-Pero mujer, no seas rancia.

Me cago en lo rancio, la rancia y en la madre que los trajo a todos. Aburrida de la misma historia de siempre: cada vez que se dice que NO, una tiene que reiterarlo y reiterarlo hasta que A) los demás se aburren y te dejan ser, B) te aburres tú y acabas cediendo, para después reflexionar en tu sofá, cómo has podido ser tan tonta para dar el brazo a torcer, OTRAVEZ.
Decidme una cosa, ¿cuántas veces habéis tenido que repetir un NO ante la falta de aceptación de los demás? Porque yo, sinceramente, ha habido veces que me he tenido que poner hasta de morros para que me hagan caso. Reconozco que a veces es difícil aceptar un no por respuesta, sobre todo cuando estás on fire y te tomarías la última pero el resto no, pero todo esto ha llegado, en mi opinión, demasiado lejos. Hoy en día, hasta las aplicaciones te preguntan dos veces si de verdad quieres eliminar tu cuenta o cerrar sesión. ¿Está seguro? -CERRAR-¿Seguro?…
-Buenas tardes, ¿es usted el titular de la línea? Le llamo para hacerle una oferta que no podrá rechazar.
-NO me interesa, gracias.
-Pero si no me ha dejado presentarle el descuento que…
-… … …
– ¿Te vienes esta noche?
-NO me apetece, quizás la próxima.
-Puedes venirte, aunque sea un rato chica, no seas así.
-… …
Vamos a ver que soy como me da la gana ser, y si NO quiero algo, ¿por qué hasta las personas más cercanas intentan que cambies tu opinión? Y otra duda que me surge, cuando todo es un SI, ¿es porque tu palabra tiene tanto valor que no se puede poner en duda, al contrario de lo que ocurre con un NO? Que yo sepa el valor de la palabra se mantiene, a menos que seas una mentirosa compulsiva y no tiene nada que ver con los valores como el de la de bolsa, la electricidad o la gasolina.
– ¿Quieres tomar una copa?
-NO bebo alcohol.
– Qué poco enrollada.
Esto se puede aplicar no sólo al alcohol, también al tabaco, a las drogas, o a la carne si eres vegetariano. En mi caso, la gente me mira raro cuando digo que NO me gusta el chocolate, sin embargo, respeto a la gente que me dice que NO le gusta el brócoli, aunque a mí me apasione. Libres domingos y domingas, libres los síes y los noes. Proclamamos el asertividad, motivada por aprender a decir que NO, y sin embargo, cada vez que lo hacemos, se nos pone en duda. Si pones en Google “decir que no”, los resultados no son ni más ni menos que 4.760.000.000 resultados, ¿cómo te quedas? Imagino que igual que yo, cuando te has dado cuenta de que prácticamente las 4.760.000.000 veces que has dicho un NO, se han transformado poco después en un SI.
Normalicemos el NO me gusta, NO me apetece, NO quiero, NO me interesa, NO me va bien e incluso el ya NO te quiero y normalicemos también el NO sentirse culpable por ello. Demos al NO el valor absoluto que se merece, que es ni más ni menos que el mismo valor que tiene el SI, seamos comprensivos y tolerantes. Aprendamos que NO hay por qué buscarse una historia o excusa que acompañe y justifique el NO.
Ojalá llegue el día en el que seamos realmente tan libres tan libres, que podamos decir un NO alto y claro, sin miedo a defraudar, decepcionar o ser rechazado. Y eso, queridas, no nos hará ni mejores ni peores, pero si un poquitito más felices.
-NO quiero tener hijos.
-Pues entonces tu vida no será plena
-… … Quizás lo sea con gente como tú fuera de mi vida.