¿Se podrá tener nostalgia de algo que aún no te ha pasado?
Porque a mi a veces me pasa.
Me pasa que me imagino como van a ser las cosas, con los chicos por ejemplo, o con la vida en general…
Y luego me da pena cuando me acuerdo de lo bonitas que iban a ser, porque iban a ser preciosas…
Y luego cuando lo pienso me da nostalgia, cuando me doy cuenta de que aún no han pasado y que a lo mejor no pasan nunca…”

Princesas. 2005

Mil veces habréis escuchado aquello de ‘no hay nada más triste que un recuerdo feliz’, estoy segura. ¿Pero qué pasa cuando no has tenido nada feliz? ¿Qué pasa cuando te das cuenta de todo lo que podría haber pasado pero nunca pasó? ¿Qué pasa con el que se fue, se cambió de ciudad y con el que nunca tuviste esa oportunidad aunque todo parecía maravilloso?

Pasa que ese otro tendrá una nueva oportunidad. Y probablemente tú también. Pero hay un momento, un jodido momento, en el que la nostalgia por lo que no sucedió te invade. Ese momento en el que ves que él ha encontrado a alguien

No lo puedes evitar. Ella podrías ser tú. No tiene tu piel, ni tus curvas, ni esa arruguita que tanto te caracteriza; posiblemente tenga la voz más aguda o más ronca quizá. Sonreirá y le brillarán los ojos como a ti. Quizá le guste el mar, sepa hablar francés y sus tortillas sean las mejores del mundo. No eres tú, no se parece a ti. Pero le tiene a él. 

Verán juntos aquella película pendiente de estrenar, se contarán los lunares, pensarán en los regalos de Navidad, conocerán a sus amigos, ahogarán las penas en un bar, recordarán el primer beso, el primer concierto, el primer lugar.

Y tendrán nostalgia cuando pase el tiempo de todo aquello que les sucedió.

Y tú tendrás nostalgia de todo aquello que no te sucedió.

Y la nostalgia es triste, porque anhela un recuerdo feliz. Pero más triste es la nostalgia de algo que no sucedió. Porque no tuviste oportunidad, porque no pudo ser, porque cambiasteis de ciudad, porque no era vuestro momento, porque os llevabais bien y  todo iba genial… pero no sucedió.

Ahora ellos tienen la oportunidad de generar historias que un día anhelarán.

Este no era tu tren, no era tu historia a recordar. Permanece en el andén, pero abrígate bien; que hay trenes que generan un gran vendaval.