Amor & Polvos

Perdí la virginidad con un capullo… ¿Y qué?

Cómo sé que os gusta el salseo, os voy a relatar con pelos y señales cómo fue mi primer polvo, porque el término “perder la virginidad” me da un poco de pereza si os soy sincera.

Yo llevaba un año saliendo con un chico. Era mi primer novio serio y como siempre he sido una persona muy sexual, tenía muchas ganas de echar un polvo. Es cierto que iba con las expectativas MUY altas, ese fue el primer error. 

Él era bastante más cortado que yo y no le interesaba mucho el sexo. Yo creo que hay una ley cósmica que hace que las personas opuestas se atraigan, porque o estoy más salida que el pico de una plancha o he tenido la mala suerte de toparme con muchos tíos “poco sexuales”. Total, que él conocía de sobra mis ganazas de follisquear pero no estaba preparado. Me parecía bien así que decidí no presionarle; cuando estuviera listo, me lo diría. Lo bueno se hace esperar (o no).

Un día de julio, no recuerdo cuál exactamente, me envió un SMS diciendo que quería quedar, que estaba preparado para hacerlo por primera vez. Yo explosioné. Fui al supermercado a comprar condones y di gracias al universo de que mis padres trabajasen ese día y la casa estuviese vacía. Llegó el momento.

Empezamos a besarnos, se puso el condón y TACÁ, la intentó meter. Obviamente eso no entraba, porque yo no me había metido en mi fucking vida nada por el chumi y él la tenía de un tamaño normalito tirando a grande. Al parecer este chiquillo nunca escuchó el refrán “más vale maña que fuerza”, porque intentó meterla más fuerte. Yo estaba viendo las estrellas, pero como era una cría GILIPOLLAS, no dije nada. Segundo error.

Me sentía fatal, porque yo era la que llevaba tiempo queriendo follar, así que me callé y aguanté. Llegó un punto en el que hasta él se dio cuenta de que ahí no iba a entrar un rabo, así que su solución fue tan mágica como “te doy por culo”. ¿Ves cuando eres una persona influenciable y accedes a hacer cosas que no quieres hacer por miedo a quedar mal? Esa era yo. No dije ni que sí, ni que no, pero él me folló el culo y yo me cagué encima LITERALMENTE. 

A él se le cortó el rollo, se le bajó la erección y se fue a su casa. Yo me quedé echa una mierda, con dolor de culo y la autoestima por los suelos.

Mi relación con este chico fue bastante tormentosa, pero un día algo me hizo “click” en la cabeza y le mandé a tomar por culo, nunca mejor dicho. Él lloró, me dijo que iba a cambiar y que por favor no le dejase. Yo me teñí el pelo, me sentí empoderada y me fui sin mirar atrás.

Con los años yo me sentí de puta madre, porque aunque había vivido una relación de maltrato, había sido capaz de dejarla atrás. Estudié Psicología, conocí a muchos tíos, disfruté del sexo y aprendí a quererme. Y sin duda hay algo que siempre tuve claro: un tío de mierda no iba a condicionar mis relaciones en el futuro y un polvo horroroso no iba a definir cómo yo veía el sexo.

Amigas, no podemos cambiar el pasado, pero sí podemos decidir cómo vivimos en el presente. Reid, tened orgasmos, id al psicólogo o compraos un patinete… HACED LO QUE SEA QUE OS HAGA FELICES.

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