Según el 90% de los humanos no es muy normal utilizar ropa para follar, pero mira, yo llevo haciéndolo toda mi vida.

Me he encontrado de todo: hombres que directamente ME HAN EXIGIDO (como lo oyes) que me quitara toda la ropa para follar con ellos y hombres que han respetado mi comodidad. Entre estos dos puntos extremos hay muchas variables, hombres que tienden a los micros chantajes («Me excitarías mucho más si te quitaras el sujetador«) y otras tantas estupideces. Pero mira, así entre tú y yo, es mucho más probable que te sientas cómoda (y eso te lleve a quitarte toda la ropa) con una persona que no cuestiona lo que llevas o porqué.

¿Podemos normalizar que una mujer está más cómoda follando con una camiseta puesta?
Llevamos mucho camino hecho como para seguir dando por hecho que para comer una polla tenemos que ponernos a cuatro patas, tener un eyeliner perfecto y un cuerpo desnudo y lleno de aceite. ¿No crees?

La manera en la que nos comportamos en la cama no es un ataque a [email protected] compañ[email protected] sexual. No quiere decir que nos excite menos o que no le valoremos.

Muchas de nosotras decidimos follar con ropa por varios de estos motivos:

– Hace frío: Mira chica, cuando el frío aprieta eso de ponerse en bolas a botar… YO NO LO VEO. Cierto es que una vez que empiezas la cosa suele calentarse y acaban volando hasta las sábanas, pero bueno, ya me entiendes por donde voy. Entre que los pezones se me ponen como para colgar albornoces igual le saco un ojo al chico. ¡Yo lo hago por cumplir con los riesgos laborales!

– Mantiene el misterio: Hay algo de intriga y misterio cuando no te quitas el body de encaje y tu chico te retira lentamente las braguitas para lamerte o penetrarte. Puede que esté mal de la azotea, pero a mí me resulta sexy y muy provocador. Incluso una camisa de hombre over-size puede dar mucho juego. Ofrece superficies de las que se puede agarrar, y chica, el sexo con un poco de imaginación y misterio tiene un encanto especial. ¡Es sexy de pelotas!

– Autoestima: Muchas de nosotras tenemos conflictos sin resolver con nuestro cuerpo. Desde que nos vemos el pecho feo hasta que nos vemos demasiada barriga, celulitis… qué se yo… Es complicado compararse con los cuerpos femeninos normativos y sentirse segura. Yo muchas veces pienso “¿Qué? ¿Me pongo a botar en tetas? Lo mismo me golpeo yo misma con mi propia teta y me lesiono, que yo soy muy torpe

– Miedo a que evalúen nuestro cuerpo: Parece mentira, pero seguro que no soy la única a la que le han hecho comentarios acerca de su cuerpo después de follar. Y pues bueno, es muy incómodo y claro que te condiciona para tus próximos encuentros sexuales. Yo la verdad es que me lo tomo con humor y no sé por qué los chicos menos atractivos con los que me he encontrado son los que más insegura intentan hacerme sentir. Que yo en muchas ocasiones he soltado alguna perla “Mira que si nos ponemos a hacer evaluaciones, casi te he hecho un favor dejando que me penetres, anda ya… menudo mustio de la vida, de verdad

– Comodidad: Quizás esto reúna un poco todas las anteriores ¿No? Muchas veces por los motivos que sean, pues no nos sentimos cómodas desnudándonos delante de una persona. Jo que tragedia más terrible ¿No? ¡PARA NADA! ¡Déjate de estupideces! La vida son dos días y uno lo pasamos durmiendo. Si quieres ponerte en tetas y reventar la cama a culazos, hazlo. Si no quieres ni quitarte la bufanda para follar, no lo hagas. ¡Así de fácil!

Todos tenemos nuestro propio camino, nuestras inseguridades y nuestras experiencias. Todo esto define nuestro comportamiento y quien no lo quiera entender o respetar no se merece ese coñito de sirope ¡Así que se coma otro!

M.Arbinaga