Pensamientos intrusivos nivel muchos y muy fuertes.
“Los pensamientos intrusivos son ideas, imágenes o impulsos inesperados que aparecen en la mente de forma involuntaria y a menudo son perturbadores o angustiantes. Pueden abarcar desde preocupaciones cotidianas hasta pensamientos violentos, sexuales o religiosos que no reflejan los valores de la persona.”
He estado leyendo un poco y, en algún momento de nuestras vidas, el 80% de la población hemos experimentado este tipo de pensamientos. Eso quiere decir que de cada 10 personas de tu entorno, 8 los han sufrido, pero que seguramente aún no hayas tenido esta conversación con ninguno de ellos.
Yo descubrí que esto pasaba cuando un día hablando con una de mis tías le dije que a veces se me pasaban cosas por la cabeza que no me daba tiempo a frenar. Entonces ella me contó que a ella le pasaba igual y me puso el ejemplo de ir en coche e imaginarse por una milésima de segundo que se estrellaban. O a las dos nos pasaba, cuando alguien de la familia viaja en avión por ejemplo, pensábamos qué pasaría si el avión se estrella. Me parecía muy loco, pero siempre estuve convencida de que era una jugarreta de mi cabeza y que desde luego no era un deseo que yo tenía, pero un poquito mal por pensarlo siquiera sí que me sentía.
No fue hasta mi posparto que les puse nombre. Como si TikTok me leyera la mente, comenzaron a salirme vídeos (por lo general americanos) de madres que explicaban esto. Algunas decían que eran ideas de justamente lo que más temías y que así tu cerebro, se preparaba un poco por si llegaba el momento de vivir algo así. Otras decían que eran nuestros miedos apareciendo, pero que la clave era simplemente dejarlos salir y no anclarse en ellos… El mío era recurrente. Me pasaba, cuando tenía al bebé en brazos, que pensaba cosas tipo: “¿Y si ahora me diera una locura y lo tirara por la ventana?” No tuve ansiedad, ni depresión posparto ni nada parecido, pero el hecho de pensar algo así me hacía cuestionarme si estaba bien. Hasta que comencé a contarlo. Algunas personas se sorprendían, otras compartían mi experiencia y otras las superaban. Una conocida llegó a contarme que para ella estos pensamientos estaban presentes 24 horas al día y llegaban a punto de pensar que su bebé iba a morir si estaba con otras personas o que iban a abrirle el coche para secuestrarlo, lo que condicionó mucho su vida porque no se atrevía a dejarlo nunca con nadie ni solo en la habitación ni a desplazarse con él. Creo que ahí, nuestra única baza es darnos cuenta de que hemos rebasado un límite y pedir ayuda.
He seguido leyendo y he visto estudios que cuentan como a las doce semanas posparto, el 95% de las madres referían seguir teniendo dichos pensamientos. ¡Madre mía! Son cifras muy altas, ¿no? En mi caso, esos pensamientos han seguido pero no siempre están relacionados con el bebé. A veces me sorprendo en un centro comercial cuando me corre por la mente la idea de que entre un tío con una pistola y dispare a alguien, que se me vaya la pinza conduciendo y estrelle el coche, que me encuentre a mi marido con un infarto en el suelo del baño… Cosas muy random, muy fuertes y sin ninguna conexión aparente al momento.
Yo he optado por trivializarlo un poco. Aceptar que eso ha pasado por mi cabeza y no darle una segunda vuelta, no vaya a ser que me quede ahí anclada.
Eso es todo, que si los tenéis y aún dudabais de si necesitabais un ingreso en un psiquiátrico, pues que no, que son normales, comunes e involuntarios. ¡Y habladlo! Que para tabú, ¡ya tenemos el juego!
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