Soy madre, amiga y hermana. Hoy voy a hablar de un tema que me persigue desde el día que vi a todas mis amigas juntas por última vez: la babyshower sorpresa de mi hijo.

En septiembre cumple los dos años y si, efectivamente, desde ese día no he visto a muchas de ellas.

madre

Que si, que yo entiendo que cada una tiene su ritmo de vida y que yo he tenido un hijo PERO eso no nos inhabilita a las madres como seres sociales que somos. Quizá no podemos bebernos tres calimochos antes de entrar a un garito y llegar a casa a las seis de la mañana, pero no nos engañemos amigas… vosotras tampoco. Los treinta pesan, y ya no somos lo que éramos.

 

Así que, por favor, que alguien venga y me explique por qué dejan de proponernos planes fantásticos y perfectamente compaginables con nuestra vida familiar y/o la maternidad como salir a tomar el sol a la playa o ir a tomar un café. Porque ya os digo que aún no le he encontrado explicación ninguna todavía.

 

¿Puede que los primeros meses de un recién nacido requieran más atención y por ende nos hayan perdido de vista? ¿De verdad TAN complejo resulta decirle a una mamá de ir a tomar un café? ¿Unas cañitas? ¿Ir a dar un paseo o a cenar por ahí? ¿Qué pasa con esas mujeres que además de madres, también quieren seguir siendo amigas, hermanas, o el alma de la fiesta? ¿Ya no tenemos lugar en esta sociedad porque nos ha salido un bebé por el coño?

 

¿A caso somos monotemáticas y hablamos mucho del bebé? Podéis decirlo. ¿Ya no es lo mismo ir de copas con nosotras ahora que tenemos un límite? Podéis decirlo. ¿La imagen que tenéis de nosotras tumbadas en la calle cantando a grito pelado ya no se asemeja al ser de luz inviolable en el que creéis que nos hemos convertido? Podéis decirlo. Hay confianza.

 

Puede que hayamos cambiado (como todas las personas, creo yo) pero seguimos necesitando nuestra tribu más allá de «el mundo de la maternidad» para poder desconectar un poco del día a día que nos envuelve. Y estoy segura de que algunas madres se me echarán al cuello (alegando que “no puedes hacer lo mismo de antes”) pero estas palabras van dirigidas a las amigas de las mamás.

madre

Quizá es cierto que ya no seguiremos el mismo ritmo o que tengamos unos horarios más limitados. Pero esa afirmación es igual de cierta como la de que todas necesitamos ese «break», o por lo menos la mayoría de nosotras. No penséis que no es así, que no os necesitamos o que si lo hacemos ya os avisaremos. Cuesta mucho salir a pedir ayuda incluso a las personas de más confianza. Preguntadnos. Sacadnos de la rutina (aunque sea un ratito) y dejadnos volver a ser vuestra amiga. Es lo único que pedimos: No perderos. Poder contar con vosotras. Seguir teniendo esa red de apoyo que tantos años nos ha costado tejer. Somos amigas.

 

Lo éramos, lo somos, y lo seremos. Ningún bebé puede cambiar una amistad que nace del corazón.

 

MOREIONA