Hace un tiempo, aquí os conté que mi hijo estaba aterrorizado de dormir en su cama, o incluso de entrar a su cuarto porque decía que su cama estaba llena de huevos. Ya hemos resuelto el misterio, y, aunque no es super emocionante, me apetecía compartirlo con vosotras, ya que me ayudasteis mucho con vuestros comentarios.

Chollos de mamis y peques en nuestro canal de whats

Leí todo lo que me dejasteis en Facebook, y quería agradeceros todas las buenas ideas que me disteis sobre que podía pasar. Revise bien la habitación en busca de sombras, me pase varios días viendo los dibujos que ven ellos en profundidad (no ven mucha tele, pero a veces, la poca que ven lo hacen mientras yo tengo que tender/hacer la comida/ ducharme o cagar en paz), así que, aunque se de que van, no me había memorizado todos los capítulos. También pregunté en la guarde y a la chica que les cuida a ver si había algún juguete/historia que pudiera dar lugar a esto. Pero nada. Todo parecía normal y yo no podía ver el sentido a su miedo.

Le pregunte a su hermana, porque, aunque yo no le entiendo la mitad de lo que habla, su hermana si lo hace y habla bastante mejor que él. Pero la niña capulla solo me decía “si se lo que dice”, y se reía. No hubo manera humana de conseguir algo de luz en este misterio.

Al cabo de un par de meses de dormir en el sofá con él, empecé poco a poco a ver si conseguíamos al menos que subiera a su cuarto a vestirse durante el día. Nada malo, ni nada que pudiera traumatizarle, que tampoco soy un monstruo como muchas insinuasteis. Pero si iba a cogerle la ropa, en vez de preguntarle que camiseta quería, la escogía yo y si prefería otra, podía ir él a elegirla. Al tercer día, ya decidió que iba él a su cuarto a coger su ropa.

Luego, siguiendo otro comentario que vi por Facebook, compré témperas y dedicamos dos o tres tardes a pintar hueveras para guardar los huevos (ventajas de coleccionar cajas, tenía como 15 hueveras acumuladas en casa).  Usamos varias de 6, de 12 huevos, y un par de cestitas de mimbre que tenía por casa. Todas elegidas por el (y por su hermana, que todo lo que tenga que ver con manualidades le encanta). Las pintamos, las decoramos, las pusimos bonitas y, cuando estuvieron listas, le dije de ir a su cuarto a dejar las hueveras en la estantería.

Subió las escaleras corriendo y cuando yo llegue arriba él ya había colocado la mitad donde buenamente pudo (contando con que no llega ni al metro y las estanterías están altas). Le pregunte si quería ayudarme a poner los huevos de su cama en la cesta y se echó a reír.

“¡Esta mami tontísima! ¿No ves que en la cama no hay ningún huevo?” Y como si nada, se subió a su cama y se puso a saltar.

Todavía no se si realmente le pasaba algo y, con el tiempo se le olvidó, o si el mico pavo que tengo por hijo se ha reído de mi en mi cara por más de dos meses. Pero desde ese día no ha vuelto a mencionar los huevos. Si se lo mencionamos nosotros, se ríe y dice “mami esta loca, cree que hay huevos en mi cama”.

 

Andrea M.