Las amigas.

Esas niñas, jóvenes, mujeres, que hemos ido encontrando en la calle a lo largo de los años y que se han ido convirtiendo en la familia que escogemos.

Da igual que tengas dos o treinta amigas, serán todas diferentes e igual de importantes para ti, aunque cada una te aportará algo distinto a las demás.

foto de @thiszun en Pexels

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Me atrevo a decir también que encajarán, en mayor o menor medida, con alguno de los siguientes tipos de amigas que todas tenemos (o hemos tenido):

 

  1. La Pasota. Si organizáis una quedada y le apetece va, si no le apetece no. Incluso si le apetecía, pero el día en cuestión ya no tiene ganas, envía un whatsapp y no va y punto. Sin remordimientos, sin contemplaciones. Se va de los grupos creados con el propósito de comprar el regalo del bebé inminente de una de las chicas de la pandilla en cuanto se concreta cuánto pone cada una. No se moja, no opina. Estará de acuerdo con lo que diga la mayoría. Con ella, eso es lo que hay. Pero ojo, llámala si la necesitas de verdad, hará lo que pueda para ayudarte con el mismo empeño con el que normalmente pasa de todo.

  1. La Ausente. Es esa a la que hay que enviarle un mensaje privado, o directamente llamar, para que responda a algo importante que se ha comentado en el chat de grupo. Chat que muy probablemente ha silenciado por un año. Tiene un comportamiento parecido al de La Pasota, pero difiere de esta en que su ausencia no es causada por una personalidad pasota en todos los sentidos. A La Ausente lo que le pasa es que le cuesta integrarse en una pandilla y le agobian los grupos, tanto los de whatsapp como los de la vida real. Le superan, son demasiados compromisos y exigen una atención que no es capaz de asumir porque su día a día ya le absorbe demasiado y, simplemente, no da para más. Al igual que La Pasota, La Ausente va a estar ahí cuando la necesites, solo que tienes que llamarla y hacérselo saber, porque como no lee los mensajes ni suele estar disponible cuando quedáis, no se va a enterar si no se lo dices directamente.

  1. La Responsable. Se sacó los estudios a base de hincar los codos, da igual de qué trabaje y si el curro le gusta o no, lo hace lo mejor que sabe. Pone la O.R.A. aunque solo vaya a estacionar ahí dos minutitos. Siempre sabe cuál es el plazo para presentar la declaración de la renta, cuándo se paga el IBI, etc. Da la sensación de que tiene un planning de contactos mensuales, en el que anota cuántos mensajes ha intercambiado con las amigas y cuántas llamadas ha realizado, se esfuerza en mantener sus relaciones alimentadas y cuidadas, aunque a veces resulte forzado. Si le comentas que tal día vas al médico, esa tarde te preguntará cómo ha ido. Si alguna vez dejaste caer en la conversación que a tu abuela a veces se le va un poco la cabeza, te preguntará regularmente cómo se encuentra. Es la típica que te hace sentir mal porque te da la sensación de que su implicación es mayor que la tuya, pero no es para nada su intención, es solo su forma de actuar con todo lo que le importa. Y tú le importas, siéntete honrada.

  1. La Mami. ¿Tienes entre tus amistades a esa chica que parece que nació con veintisiete años? La que cuando sales por el portal te pregunta si no te coges un paraguas, o te aconseja llevarte una rebequita. Esa es La Mami. La que cuando le hablas de un chico, toda emocionada, entorna los ojos y te pregunta a qué se dedica, si tiene hermanos, qué puesto ocupa entre ellos en caso de que los tenga, y cuál fue el motivo por el que se rompió su última relación. Es la que iba al botellón de los jueves universitarios más por vigilar que no os cocierais demasiado y os metiera mano un baboso, que a pasarlo bien. La que te montó un pollo el día que le dijiste que querías fumar un porro. Igual que a tu propia madre, hay momentos en los que la mandarías a freír espárragos, pero la amas con todas sus virtudes y sus numerosos defectos porque es un amor toda ella.

  1. La Psicóloga. Es esa amiga a la que le cuentas que el cabrón de tu jefe te ha mandado hacer un informe para la reunión de mañana cuando te faltaban cinco minutos para salir y, en lugar de cagarse en sus muertos, te dice ‘¿y eso cómo te ha hecho sentir?’. Le cuesta distinguir cuándo necesitas que te lea la cartilla con su sutil psicoanálisis pasivo-agresivo, y cuándo sólo es necesario que te diga que tienes la razón, con un montón de insultos e improperios como guarnición. Sin embargo, su labor como terapeuta te ha ayudado en infinidad de ocasiones, muchas de ellas sin llegar siquiera a ser consciente. La amiga psicóloga peca de exceso, pero su sabiduría está siempre ahí para ayudarte a relativizar y a centrarte en lo que verdaderamente importa.

  1. La Estresada. Siempre llega tarde porque viene de hacer tal cosa y se va pronto porque tiene que hacer tal otra. Y en el ínterin te cuenta la docena de tareas que tiene pendientes y para las que no saca el tiempo. Tiene aficiones muy por encima de sus posibilidades y no para de cambiarlas y dejarlas a medias. Pese a todo lo anterior, La Estresada logra tener siempre un hueco para ti en su apretada agenda, aunque sea uno pequeñito. Recuerda los cumpleaños sin excepción y es la que abre los grupos para comprar el regalo, aunque ya avisa desde el saludo que, si nadie puede, se encarga ella de comprarlo, pero que está a mil esa semana. Como nunca tiene un rato para llamar, envía audios de 8 minutos mientras trota de camino al trabajo.

  1. La Planner. En todas las pandas hay una de estas, una que siempre está proponiendo planes porque lo vive todo tan intensamente que la vida en sí se le queda pequeña y no puede conformarse con tomar un café o salir una noche de juerga. Pregunta a menudo qué negocio podéis montar juntas si a causa de la crisis os quedáis sin trabajo. Propone viajes y escapadas de fin de semana cada vez que os reunís. Es la que monta y conserva los vídeos que ya solo ella hace con ganas para conmemorar los cumples, bodas, nacimientos, que una ha dejado el tabaco o que otra por fin ha claudicado y se ha hecho un Tinder. Es esa que siempre quiere ir de karaoke, y que, en ocasiones, hasta lo consigue.

  1. La Borde. Es como el Doctor House, brutalmente honesta. Al que le guste bien, y al que no… que le den. Es la mejor compañera de compras, pues con ella sabrás lo que te queda bien y lo que no. Tanto si se lo preguntas como si no lo haces, te va a cascar su opinión sea cual sea y sin paños calientes. En algunos momentos la mandarías a la mierda, pero debes admitir que sus opiniones sin filtros te han hecho ver las cosas con perspectiva y llegar a conclusiones a las que nunca habrías llegado solo con palabras bonitas más de una, de dos y de tres veces. Hay que quererla como es, y en el fondo la adoras.

  1. La Pesimista. Aunque ella se define como ‘realista’, lo cierto es que no, es pesimista sin más. No juega a nada porque, total, no le va a tocar. Pasa de hablarle a ese tío bueno que no le quita el ojo porque seguro que es un cabrón. No vamos a salir de esta. La pandemia no va a terminar nunca. El orgasmo vaginal no existe. Es tan, pero tan negativa, que ni ella misma se toma en serio, porque de lo contrario se habría tirado al tren hace tiempo. Y ella casi que prefiere tirarse al maquinista. Su actitud pesimista es tan exagerada, que consigue el efecto contrario en los demás. Te gusta estar con ella porque saca la optimista que hay en ti y porque juntas, aún desde dos posiciones contrapuestas, os reís en la cara de la adversidad.

  1. La Happy. Ella es pura paz, armonía, tranquilidad, felicidad y buen rollo. Vive en un arcoíris y se mueve en nubes de purpurina. Tiene la capacidad de ver el lado bueno de absolutamente todo, de sacar una lección de cada vivencia, por traumática que pueda parecer, y de hacer que tu día de mierda se transforme en uno maravilloso con poco más que su sonrisa y cuatro palabritas. Si no tienes una amiga de este tipo, el ayuntamiento debería asignarte una.

¿Has reconocido a tus amigas en alguna de estas categorías?

¿A cuál de ellas pertenecerías tú?