sudoroso
Sex & Love

Follodrama: fogoso y sudoroso

Imagen de perfil de Loversizers
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He escondido esto a todos los que conozco durante años, pero creo que ya es hora de que vea la luz y al menos nos echemos unas risas.
Esta historia comienza conmigo rota de dolor tras una ruptura. Salí con mis amigos por Barcelona para olvidar las penas, y fue allí donde conocí a Jorge. Me atrajo mucho que fuera ingeniero y pensé que tendría cosas interesantes que enseñarme.
Empezamos a hablar, y nos liamos al finalizar la noche, pero no fue a más. A las dos semanas fui a visitarle a su pueblo y nos volvimos a liar pero que muy duro en medio de un parque. Cuando ya vimos que las familias que paseaba por allí nos miraban raro, decidimos que lo mejor era ir a su piso a continuar la faena.
Era julio y en esa habitación hacía un calor horrible, pero cuando estás tan centrada en el tema supongo que no te importa tanto sudar como un cerdo. Le dije de apagar las luces para sentirme más cómoda en un primer encuentro, aunque entraba un poco de luz por la ventana.
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Empezamos y dijo que le ponía mucho por detrás, así que allá que me fui yo, de cuatro patas en la cama. Todo iba bien hasta que empecé a escuchar que hacía ruidos raros y decidí mirar atrás. Vi que mientras embestía, giraba las manos modo helicóptero muy rápido para darse impulso, a la vez, no sé muy bien cómo, parecía que daba saltitos con las rodillas. Si hubiera sido un tío, habrá sido bajada absoluta. Aún así, continúe el tema como si nada, no quería que todo se echara a perder porque el chaval me gustaba y cosas raras hacemos todos.
Llegó el momento de terminar y él no se corría, me dijo que quería hacerlo en mi boca y a mí me pareció bien, así que se puso a horcajadas sobre mis hombros, miembro en mano. Tras un rato así creí escuchar un gemido más fuerte y un líquido calentito me dio en la cara. Yo me motivé a tope y abrí la boca para comérmelo todo. Grande fue mi sorpresa cuando descubrí que no se habría corrido y que lo que cayó en mi boca no era otra cosa que un gotón enorme de sudor.
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Y esta es la historia de cómo me comí sin querer el sudor de un desconocido. Señores y señoras, por favor eviten eso de cerrar los ojos y abrir la boca, al menos en la cama.

Fdo: Boquita I.



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