Querido diario

No me gustas tanto, estaba ovulando

¿Os pasa? Me pasa.

Me pasa muchísimo, eso de enfadarme por nada, de llorar por nada, de sentir amor por nada. Por nada, pero todo como muy intenso, como elevado a la máxima potencia, como si el corazón se te fuera a salir del pecho de tanto sentir.

Y al día siguiente te baja la regla.

Y tú solamente puedes pensar: ‘¡LO SABÍA! ¡YO NO SOY TAN ASÍ!’

Pues a mí me pasa, me pasa muchísimas veces, muchísimos meses. Y a @la_prados también, que tiene una ilustración maravillosa con el título que encabeza este post que nos parece lo más.

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Galleta de la desafortuna 🤪

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Y es que sí, estamos hartas de que cada vez que sentimos más de la cuenta nos vengan con eso de ‘¿es que tienes la regla?’. Pues mira no, pero tú una somanta a puñetazos sí que tienes, imbécil.

Es cierto que a muchísimas con la menstruación se nos descolocan las hormonas, las emociones y el genio, pero eso no es excusa para pensar que todo lo que nos pasa es solamente por menstruar. Tener la regla es un poco como ponerse pedo, haces cosas que no harías sin estar así, pero siempre están basadas en hechos reales.

Cuando vas borracha y lloras porque alguien no te escribe, por mucho que lo niegues al día siguiente, es que te mueres porque te escriba. Cuando vas borracha y le gritas a tu mejor amiga que la quieres muchísimo, por mucho que te hagas la dura al día siguiente, sabes que es importantísima para ti. Cuando vas borracha y mandas un mensaje que no deberías haber enviado, por mucho que lo niegues al día siguiente, estabas deseando escribirlo.

Pues con la regla, más de lo mismo. Las cosas no son tan intensas como las sientes en esos instantes, pero algo de verdad siempre tienen.

Que sí, que tú me puedes gustar, que puedes ser mi crush y que quizá (y solamente quizá) piense en ti siempre antes de dormirme, pero cuando estoy en plena ovulación, pues mira, como que te quiero mucho y eso sí que no. Así que tampoco te flipes, que toda la culpa de mis feelings las tienen mis óvulos, no tú, nada de llevarse el mérito, guapetón.

Estas cosas con dos tarrinas de helado, un Diario de Britget Jones y un poco de cariño de tu mascota o de alguna amiga se solucionan. Sin tener que arrancarnos el pecho, escribir canciones de amor o declararnos bajo la luna llena frente al mar.

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