Querido diario

Lo admito, fui una gorda gordofóbica

Tengo 25 años, lo que significa que he pasado un 60% de mi vida siendo gorda. Durante ese tiempo, recibí el desprecio, la vergüenza, el dolor y el silencio de la gordofobia. Término que ha ganado mucha fuerza en los últimos tiempos, pero que durante mi infancia y juventud ni asomaba la cabeza. Sobre todo, no asomaba la cabeza ni en el colegio ni en las comidas familiares… pero como dicen mis abuelos “niña, eso es harina de otro costal”, así que no voy a tratar sobre ello.

Pero sí que voy a tratar sobre cómo la gordofobia está en tod@s nosotr@s y es que me apostaría mucha pasta (y no es que me sobre con mi sueldo de psicóloga) en que tanto tú como yo, hemos sido gordofóbic@s. Es más, admito que he sido gordofóbica estando delgada… y también estando gorda

Y es que la gordofobia es mucho más sutil de lo que creemos. Está muy presente en todos lados, tanto que ni nos cuestionamos si estamos discriminando a personas que categorizamos como gordas.

monica geller and rachel green

Te voy a contar cuándo has participado en la gordofobia. Pero antes, quiero que quede muy clara una premisa: Aquí no estoy culpando a nadie. Ni tú ni yo somos culpables de esto. Los culpables son l@s que ganan mucho dinero a costa de una sociedad preocupada por una belleza universal inalcanzable para la mayoría de mortales. ¡Pero eh! esto también es harina de otro costal. Sigamos. 

 

Has tenido gordofobia cuando has hablado negativamente de tu peso, cuando has escogido ropa basándote en si te hacía ver gord@ -olvidándote de si a ti te gustaba la prenda o no- y cuando has asumido que alguien quiere o debería perder peso ¡sin quizás ni conocer a esa persona!

También es gordofobia cuando hacemos comentarios negativos sobre el peso de otra persona animamos a alguien a perder peso o admiramos a alguien que lo haya hecho.

Y hablando de admirar… También es gordofobia cuando admiramos a otra persona por su habilidad controlando lo que come, por las calorías que quema mediante el ejercicio o por su delgadez.

Y no te lo vas a creer pero también es gordofobia cuando asumimos que alguien se está cuidando por el hecho de que haya perdido peso. Y es que asumir que estar gord@ es malo en sí mismo… También es gordofobia.

Por supuesto, reírse de alguien por su peso o desaprobar el peso de otra persona es también gordofobia. Y de la que duele.

Como ves, la gordofobia está mucho más presente de lo que pensamos. Esta concepción de la gordura que la sociedad nos ha marcado, hace daño a muchas personas, tanto a las gordas como a las delgadas.

Te animo a tomar consciencia de ello y a intentar disminuir o modificar algunas de las conductas gordofóbicas con las que te has identificado.

Si has llegado hasta el final de este artículo, ya has dado un gran paso en la toma de consciencia. Recuerda: Tanto l@ gord@s como l@s delgad@s somos víctimas de la gordofobia.

Ariana Sabaté

Psicóloga y Directora de CuerPositivaMente

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